viernes, 9 de junio de 2017

New York, el High Line de Chelsea



Viajar con los ojos abiertos te va enseñando la ciudad o el lugar que visitas con muchos matices, te va enriqueciendo el viaje, conforme te fijas en sus rincones, en los barrios y en sus propuestas nuevas para vivir, miras los espacios públicos y miras a las gentes como se manejan, como viven, y todo te va nutriendo de ideas, te va cambiando la mentalidad y te ayuda a entender un poco más el lugar que vas a descubrir.  Las grandes ciudades son entes con vida propia que se van transformando, se van adaptando a las nuevas generaciones y a los grupos humanos que la habitan, el cómo se transforman depende de cómo interpretan la convivencia los ciudadanos.

Una propuesta muy interesante es la que vimos en el barrio de Chelsea, el Parque High Line, que se encuentra en la zona oeste de Manhattan. La recuperación de un espacio deteriorado en esta zona de la ciudad y la adaptación arquitectónica del espacio que ocupaban la antiguas vías férreas por donde discurrían antiguamente los vagones de transportes de mercancía ha sido un ejemplo para muchas otras ciudades.

La High Line se construyó en 1930 para evitar la peligrosidad que tenían las vías para el transporte que transcurrían por Manhattan. Transportaban alimentos (leche, carne, etc..) mercancías, materias primas y productos manufacturados que descargaban en los muelles de los almacenes. El último tren que circuló por estas vías fue en 1980.


Las antiguas vías férreas las han mantenido como un elemento integrador y de memoria urbana

Se ha convertido en un agradable paseo lleno de vida.

Pasarelas en altura salvan los espacios verdes y trozos de vías.

En el año 2003 la asociación amigos de la High Line lanzó un concurso de ideas para recuperar la zona, con propuestas abiertas a toda la sociedad.

En el 2004 se falló el concurso y  se eligió al equipo de James Corner de Operaciones de Campo y Diller Scofidio+Renfro que proponía realizar un parque en altura, en algunos tramos 9 metros sobre el nivel del suelo, con un recorrido de unos 2,33 kilómetros. Se realizó en varias fases y la primera fase se inauguró en el 2009.


Un balcón a la ciudad, en algunos tramos hay una altura de unos nueve metros.

Los bancos,  en algunas zonas tumbonas, la iluminación, las zonas verdes y espacios para actuaciones
todo nos lleva por un recorrido con gran encanto diseñado para el recreo y el descanso.

"Inspirado por la belleza melancólica y rebelde la High Line, donde la naturaleza ha recuperado una pieza vital de la infraestructura urbana, el equipo reconvierte este vehículo industrial en un instrumento post-industrial del ocio, la vida y el crecimiento. Al cambiar las reglas de enfrentamiento entre la vida vegetal y peatones, la estrategia de "agro-tectura" combina orgánicos y materiales de construcción en una mezcla que modifica las proporciones y se adapta a la naturaleza, el cultivo, lo íntimo y lo hipersocial."   wikiarquitectura.com



A lo largo del recorrido diversos artistas han ido exponiendo sus obras

En algunos edificios cercanos también podemos ver graffitis. 

Graffitis, esculturas y diversas obras nos acompañan en el recorrido.

Al anochecer la iluminación led juega un importante papel para resaltar el trabajo paisajista.

En todo el recorrido nos encontramos muestras de arte y artistas trabajando.




Esculturas y exposiciones de pintores junto con músicos en directo  nos acompañan en el recorrido

Pasajes a diferentes alturas conservando las estructuras y las vigas de acero

La luz y el color acompañando al acero crean un ambiente ecléctico que le añade modernidad al entorno. 

La música

El ambiente tranquilo y relajado contrasta con el movimiento del río Hudson a su paso por Chelsea
y con la vida ajetreada de la gran ciudad.
Desde sus pasajes se vislumbra muchas zonas de la ciudad


Hay zonas de descanso y con vistas a la ciudad realizadas en maderas

Os recomiendo, cuando visitáis Nueva York, no perderos esta zona del barrio de Chelsea. Dejar por unas horas el bullicio y la vida ajetreada del centro de Manhattan y reservar unas horas para un paseo relajante por las antiguas vías del tren reconvertidas hoy en el Parque High Line, y comprobareis como es posible recuperar espacios urbanos deteriorados y darle una nueva oportunidad, por supuesto sin perder su identidad, y que todos seamos capaces de, en una vista general, entender que ha sido la zona en el pasado y apostar por el futuro en espacios urbanos más habitables y armónicos.

En un recorrido fotográfico podéis haceros una idea e investigar todo el proceso de la transformación.